Poder de Fijación de precios: ¿Por qué ahora es tan importante?

A diferencia de otros momentos donde las decisiones de inversión las hemos tomado dándole más importancia a factores como el sector, área geográfica, tendencia social, estilo de gestión o tamaño de compañía, ahora añadimos el Poder de Fijación de Precios (PFP) como factor determinante en la selección, aunque siempre lo hemos tenido en cuenta para analizar la calidad de un negocio.

Las empresas de carácter más cíclico, con bajas barreras de entrada y con poco valor añadido tendrán más dificultades para trasladar, al precio final, los efectos del entorno inflacionista actual.

Mientras que las empresas que hayan sabido gestionar sus barreras de entrada y mantener su PFP tendrán capacidad de trasladar al consumidor final el incremento en los precios que estamos experimentando estos últimos meses. Consecuentemente, también mantendrán la estabilidad de sus márgenes y su valor.

 

¿Por qué ahora es importante?

 

La inflación en USA se sitúa por encima del 7%, el nivel más alto desde 1982. También en UK y Europa la inflación asciende a máximos de las últimas décadas.

El conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania y por extensión, del resto del mundo ha incrementado la volatilidad, generando movimientos bruscos en los mercados.

Las sanciones adoptadas por el conflicto han añadido más presión inflacionista a los precios de la energía y materias primas. Esperamos, de corazón, que la guerra termine cuanto antes, pero lamentablemente las consecuencias de este tipo de eventos perduran más en el tiempo que los propios conflictos.

Para controlar la inflación la Reserva Federal americana (FED) ha empezado a subir los tipos de interés y el banco central europeo (BCE) ya cuestiona aplicar medidas a la política monetaria.

Los consumidores vemos como, después de dos años de pandemia, la inflación está erosionando nuestros ahorros y rebajando nuestro poder adquisitivo.

Después de un año de mucha narrativa financiera sobre la rotación de inversiones de empresas con alto crecimiento (beneficiadas por el desarrollo tecnológico durante la pandemia) hacia empresas de carácter más cíclico (beneficiadas por la normalización post-covid) nos encontramos en una encrucijada difícil de resolver. ¿En qué tipo de activos invertir nuestro patrimonio financiero?

Para aportar un poco de luz en este complejo momento, les hablaremos del criterio que estamos aplicando en la selección de nuestras ideas de inversión:

 

¿Qué es el Poder de Fijación de Precios (PFP)? 

 

Describe el impacto de un cambio en el precio de un producto, sobre la cantidad demandada de ese producto.

En materia de inversión el poder de fijación de precios lo entendemos como la capacidad que tiene una empresa de subir precios sin que sus ventas o cuota de mercado se vean afectados. Desde el punto de vista cuantitativo, PJP es el margen bruto de la empresa y su estabilidad.

“Si tienes la capacidad de subir precios sin perder negocio a manos de un competidor, tienes un muy buen negocio”. Warren Buffett

 

Deconstrucción del PFP

 

El PFP es un concepto estrechamente relacionado con la elasticidad de la demanda, por ejemplo, una subida del precio de un producto X tiende a llevar la demanda del consumidor hacia otro producto Y, parecido y de menor coste.

Si recuerdan la clásica fórmula:

Elasticidad de la demanda= % Cambio en la cantidad demandada / % Cambio en el precio

 

En el gráfico podemos ver como una subida de precio (de P1 a P2) tiene un efecto negativo sobre la cantidad demandada (de C1 a C2).

Si decrecen las ventas, también lo hacen sus beneficios y consecuentemente también su valoración en los mercados financieros. Si una empresa no tiene un buen PFP, cualquier incremento de sus precios hará bajar la demanda de sus productos o servicios.

Por otro lado, una empresa que tenga PFP un incremento de precios no afectará la demanda de sus productos, por la falta de alternativa de productos a los que los consumidores se puedan desplazar.

Los mecanismos de generación de PFP pueden variar considerablemente y provenir de fuentes diversas. Las principales están relacionadas con las barreras de entrada como son:

 

– Ofrecer un producto o servicio único.

La falta de competidores incrementa el PFP. Por ejemplo, el primer IPhone, no tuvo rivales durante los primeros años desde su lanzamiento. El nivel de innovación, calidad y usabilidad le ha permitido a Apple mantenerse, durante bastantes años, en el rango alto de precios de Smartphone sin rivales.

 

– Escasez de recursos.

Si los recursos o materias primas para un producto son difíciles de obtener, la empresa tendrá mayor PFP dadas sus ventajas competitivas. Como es el caso de ASML, el principal proveedor de las empresas fabricantes de semiconductores (como Intel o Samsung). Gracias a su nivel de sofisticación tecnológica en la impresión de chips más pequeños y potentes, tiene prácticamente un monopolio en este nicho de mercado, dejando atrás a sus principales competidores.

 

– Periodos de alta demanda,

donde no hay suficiente oferta para satisfacer los pedidos. Por ejemplo, en la situación vivida recientemente con las dificultades en las cadenas de suministro. Pero también, situaciones más comunes como conseguir habitación de hotel o un billete de avión en temporada alta. En estos casos el PFP no es un factor fundamental de la empresa, sino de la ciclicidad de la demanda.

 

– Empresas que ofrecen un servicio deflacionista,

es decir, que reducen costes o mejoran la eficiencia operativa de sus clientes. Si el ahorro de costes del cliente es mayor al incremento del precio, la empresa proveedora tendrá PFP, especialmente en periodos de bajo crecimiento. Un área que alberga empresas de esta tipología es la Inteligencia Artificial. Añadir también, que estas empresas suelen tener un modelo de negocio escalable y que su crecimiento no implica un crecimiento de estructura proporcional.

 

– Lealtad hacia la empresa proveedora.

Cuando el cambio de proveedor implica un coste demasiado elevado para el cliente. Por ejemplo, SAP, como software de gestión integral de empresas y organizaciones. Una vez implementado, con la organización formada y su entorno acostumbrado a operar transversalmente con el software, el cambio a otro proveedor podría ser excesivamente lento y costoso.

 

– Valor añadido. 

A diferencia de las empresas que fijan sus precios basándose en los costes de producción o en los precios de sus competidores, una empresa con capacidad de superar las expectativas de sus consumidores y ofrecer un buen servicio, tendrán mayor PFP. En este punto es muy importante la capacidad que tiene la empresa de entender con profundidad las necesidades de sus clientes.

 

– El poder de la marca.

El posicionamiento de la marca, la imagen percibida y los valores que transmite también influyen considerablemente en el PFP. Por ejemplo, L’Oreal o el conglomerado LVMH, con marcas asociadas a la calidad y el estatus, reconocidas por el consumidor y por las que está dispuesto a pagar un precio superior.

 

A continuación, les detallamos algunos fondos de nuestras carteras que incorporan las compañías mencionadas y que invierten otras con los mismos criterios.

– Seilern America en la cartera norteamericana.

– Comgest Growth Europe Opportunities en la cartera europea.

– Fidelity Asia cartera de mercados emergentes.

– Echiquier Artificial Intelligence.

 

El PFP puede variar entre industrias, incluso entre empresas dentro una misma industria, pero un factor común para mantener el PFP, es que las empresas deben revisar y mejorar constantemente del valor que ofrecen a sus clientes y sus barreras de entrada.

Si las empresas invierten en el desarrollo de sus marcas, productos, procesos de producción y distribución, probablemente mejorarán su PFP y, por consecuencia, la estabilidad de su margen bruto. De lo contrario, los consumidores, usuarios o clientes, valorarán las alternativas ofrecidas por los competidores.

Dentro del contexto tan complejo que estamos viviendo actualmente, una parte positiva es que, a los que disfrutamos haciendo nuestro trabajo, nos exige una vuelta a los fundamentales, es decir estudiar empresa por empresa a la hora de construir una cartera de inversión y no dejarnos llevar por modas, tendencias y ruidos. Un hábito más exigente, pero, sin duda, más gratificante y que aporta más valor a nuestros co-inversores.

 

 

 

Eloi Romero Valls Director de Desenvolupament de Negoci

Eloi Romero Valls

Director de Desarrollo de Negocio