En los próximos 27 años, se prevé que la población en edad laboral caiga un 10,1% mientras los pensionistas aumentarán un 73%, reduciendo la proporción de trabajadores activos por pensionista de 2,24 a 1,7 y se proyecta que para el año 2030 habrá un pensionista por cada trabajador activo, con una aceleración de esta tendencia a partir de 2050.

Un plan de pensiones es un producto financiero diseñado para ahorrar a largo plazo con el objetivo de complementar la jubilación. Funciona como un fondo de inversión donde aportas dinero periódica o puntualmente, y ese capital se invierte para intentar generar rentabilidad con el paso del tiempo.
Una de sus principales ventajas es el beneficio fiscal. Las aportaciones realizadas al plan de pensiones pueden reducir la base imponible del IRPF, lo que supone un ahorro en la declaración de la renta, aunque este beneficio tiene un límite anual.

El plan de pensiones Renta Fija, pertenece a la categoría de Renta Fija a Largo Plazo, tiene una política de inversión conservadora y una gestión activa con el objetivo de obtener rendimientos positivos y estables, con la principal premisa de preservar el capital de los partícipes. El fondo puede invertir en deuda pública de organismos públicos de países pertenecientes a la OCDE, en crédito avalado de forma irrevocable por los gobiernos de la zona euro, en emisiones supranacionales, en fondos de inversión de renta fija, en emisiones de renta fija privada (denominadas en euro o en divisa no euro), en fondos de pensiones abiertos y en activos de otras clases tales como inversión inmobiliaria, materias primas, gestión alternativa, capital riesgo y otras. La cartera tendrá una duración superior a 24 meses.
El patrimonio estará invertido en una cartera de renta variable. La renta variable oscilará entre el 80% y el 100%. La cartera se implementará a través de ETFs gestionados por especialistas en cada clase de activo. La cartera espera obtener un retorno anual medio de Inflación objetivo +5,00% en un horizonte temporal superior a 7 años con una volatilidad media inferior al 15%. El Banco Central Europeo estipula como inflación objetivo un 2% anual.

