Visión de mercados marzo 2026
Incertidumbre geopolítica y rotación de mercados
En el mes de febrero se incrementó el nivel de incertidumbre con la sentencia dictada por el Tribunal Supremo de Estados Unidos en contra de la aplicación de la International Economic Emergency Powers Act para justificar los aranceles recíprocos anunciados en abril de 2025. Además, las tensiones entre Estados Unidos e Irán escalaron.
En contraste, los datos macroeconómicos fueron en general positivos, con encuestas empresariales de febrero que apuntaron a una expansión continua del crecimiento global hacia nuevos sectores y regiones, además de datos que mostraron menores presiones inflacionistas.
En cuanto a resultados microeconómicos, la temporada está a punto de finalizar con unos resultados agregados en términos de beneficios por acción que superan las estimaciones a ambos lados del Atlántico. Para el índice americano S&P 500 se esperaba un 8%, cuando actualmente es del 13%, mientras que en Europa se descontaba un dato negativo y por ahora es del 2%.
En este entorno de buenas previsiones de beneficios empresariales, los mercados financieros de renta variable acabaron en positivo, con subidas del 1,20% a nivel global (MSCI ACWI) en moneda local.
Aunque los beneficios en Estados Unidos se mantienen sólidos, la incertidumbre sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial (IA) llevó a los mercados a penalizar a los hiperescaladores que anunciaron un sustancial incremento de las inversiones en activos fijos. También hubo dudas en cuanto a las posibles disrupciones que pueda causar la aparición de nuevas herramientas de inteligencia artificial como Claude Security o Cowork en sectores como el software y la ciberseguridad. Con ello, el índice de renta variable americano S&P 500 cayó un 0,87%, mientras que el índice del sector tecnológico Nasdaq registró una rentabilidad del -1,6%.
La rotación de activos favoreció a los sectores más orientados al valor, particularmente aquellos que se beneficiarán de la inversión en IA, como los fabricantes asiáticos y los exportadores de materias primas de América Latina. Con ello, los mercados emergentes superaron a los desarrollados, logrando una rentabilidad total del 5,41% en el mes. Destaca, por ejemplo, Corea, con una subida del 19,52%.
Japón se revalorizó un 10,37% después de la victoria en las elecciones del 8 de febrero, con mayoría absoluta de la primera ministra Sanae Takaichi y la promesa de más estímulos económicos.
A pesar de la sólida actividad económica, las tasas de los bonos cayeron debido al aumento de las tensiones geopolíticas y a la creciente preocupación sobre el impacto de la IA en el empleo. Se descontaron mayores bajadas de tipos de interés en EE. UU. Como consecuencia, la renta fija gubernamental global obtuvo una rentabilidad total del 1,91% en el mes. La renta fija corporativa tuvo una menor rentabilidad, penalizada por la preocupación en torno al crédito privado y a la exposición al software de las gestoras de crédito.
La escalada en Oriente Medio a finales de mes provocó un repunte del precio del petróleo y una rotación hacia el oro como activo refugio.
En este contexto, el dólar acabó plano.
CONFLICTO DE ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS CONTRA IRÁN
A principios de marzo, el ataque llevado a cabo por EE. UU., junto con Israel, contra Irán incrementó la incertidumbre global, acarreando caídas en los mercados financieros al afectar a los precios tanto del petróleo como del gas.
Se espera que sea una intervención que dure unas pocas semanas, con Irán y sus socios debilitados después de los bombardeos del pasado año, donde se supone que se destruyó, entre otras cosas, la “infraestructura nuclear” y militar.
Además, esta guerra no interesa a las principales potencias por los efectos colaterales que conlleva:
- Rusia, más centrada en Ucrania y en unos precios que, al subir, podrían afectar al volumen que vende a sus dos principales mercados, que son China e India.
- En EE. UU., Trump busca obtener una imagen triunfalista ante las elecciones de Mid Term de noviembre. Trump prometió no entrar en guerra durante su mandato. Además, aunque el país tiene autosuficiencia energética, existe un potencial riesgo de inflación importada que puede causar descontento entre sus votantes.
- Europa, Japón y los mercados emergentes (incluyendo China), los más afectados por los altos precios del gas y del petróleo respectivamente, se enfrentarían a un potencial riesgo de estanflación en el primer caso y a disrupciones en las cadenas de suministro junto con un incremento de la inflación en el resto.
En esta primera semana de conflicto, las consecuencias en los mercados financieros de un crudo por encima de 100 dólares y un gas con una revalorización de más del 70% en su precio desde inicios de año han comportado un incremento de la volatilidad, con caídas en la renta variable ante la posible transmisión hacia la economía y, por ende, a los beneficios empresariales. La diversificación, que tan bien había funcionado hasta ahora de EE. UU. hacia emergentes y Europa, se ha invertido al ser estos últimos los más perjudicados por la situación actual. Con ello, la tendencia del dólar a depreciarse se ha revertido, pasando a apreciarse hasta el 1,16 EURUSD.
En renta fija, esta subida por encima de los 100 dólares el barril ha comportado un incremento en el rendimiento del activo al aumentar la probabilidad de una subida en la inflación y su traslado hacia políticas monetarias más restrictivas.
A fecha actual, todos los países cuentan con unas reservas estratégicas con las que poder aguantar en el corto plazo (yendo desde la India, que podría aguantar solo un par de semanas; China, unos seis meses; o, en el otro extremo, EE. UU., que al tener autosuficiencia energética podría aguantar indefinidamente). Por tanto, el efecto en la inflación estaría controlado y sin riesgo de causar disrupción de suministro ni afectación al crecimiento. En cambio, si el conflicto se alargase en el tiempo, las consecuencias serían un aumento de la inflación y una caída del crecimiento.
El peligro está en el interés de Irán en una expansión y alargamiento del conflicto al nombrar al hijo de Jamenei, del ala dura, como líder supremo. Sin embargo, ante el posible colapso económico del país y la presión del resto del mundo por buscar una desescalada del conflicto, debería poder llegarse a un principio de acuerdo en breve.
En este entorno, la disciplina y la gestión del riesgo son clave ante una incertidumbre que es inherente a los mercados.