Fecha
1 septiembre 2022

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Cuando uno es joven e inexperto, puede caer en el error de pensar que hacer los deberes es una tarea cansada, poco productiva y que con un poco de suerte podrá copiar a la entrada de la escuela y así destinar ese tiempo a otras cosas, más o menos importantes dependiendo del grado de responsabilidad y de inquietudes de cada persona.

Efectivamente, en el corto plazo, el hecho de no hacer los deberes o copiarlos, si el profesor o la profesora no se dan cuenta, es todo un éxito, ya que hemos disfrutado de ese bien tan escaso y preciado como es el “tiempo” para destinarlo a otras actividades (en ese momento creemos que más importantes, que hacer los deberes).

Si este “modus operandi” nos funciona, podemos caer en un segundo error, que es el de no hacer nunca los deberes o de copiarlos siempre de otros compañeros, ya que van pasando los días y meses y podemos vivir una “falsa” tranquilidad de tenerlo todo controlado.

Si somos mínimamente responsables intentaremos planificarnos para estudiar para el examen de junio. El problema lo tenemos el día que hay examen sorpresa, ese día se nos cae el mundo encima.

En el mundo de las finanzas (salvando las diferencias) puede llegar a suceder lo mismo. En mercados alcistas puedes caer en el error de “copiar” acciones o fondos que te recomiendan compañeros, familiares o amigos con buena intención, que les están funcionando muy bien.

Pero si no has hecho los deberes no sabrás si es adecuado para ti, si es compatible con el resto de tu cartera, y sobre todo y más importante, ¿por qué inviertes en las acciones o fondo en cuestión?. Podríamos estar hablando también de una cascada informativa.

Cuando el mercado invierte su tendencia inesperadamente, (examen sorpresa) el buen inversor debe tener los deberes hechos. En este caso, los deberes son tener un profundo conocimiento de su cartera, y tener clara su lista de la compra. Es decir, esas inversiones que no tiene, pero le gustaría adquirir a buen precio y por último, pero no menos importante, tener identificadas las inversiones que tiene en la cartera pero que debe vender rápidamente, en caso de un cambio de escenario.

Vivimos en un mundo globalizado, en el que para invertir bien debemos mantener una visión global y aunque concentremos mucho la cartera hay riesgos y situaciones que debemos conocer, gestionar y ejecutar.

Aristóteles definió el tiempo como “el número del movimiento según el antes y el después” o lo que vendría a ser: el tiempo es una sucesión de cosas o momentos.

Sólo sabremos mantener nuestra cartera en el tiempo, o reestructurarla cuando sea necesario, si hemos hecho bien los deberes, hemos entendido y definido cuales son nuestras necesidades y el porqué de cada inversión. Únicamente así podremos ser objetivos y analizar fríamente cómo nos pueden afectar las diferentes sucesiones de acontecimientos que pueden pasar, sin dejarnos llevar por el pánico o el ruido del mercado.

En nuestro caso, y si nos centramos en los fondos de inversión que seleccionamos, como comentábamos en el artículo de “un nuevo amanecer” en el punto 4 hablábamos de la selección de activos, aquí le añadiremos la combinación de estos en cartera, o lo que vendría a ser el concepto de correlación. La correlación es una medida estadística que expresa hasta qué punto dos variables están relacionadas. Posteriormente analizaremos los resultados obtenidos versus benchmarks, expectativas y horizonte temporal.

Hoy en día hay una gran mayoría de empresas que van más allá del concepto de adaptación de “Darwin” y buscan impulsar el cambio. Estas son las que merecen que destinamos esfuerzos y recursos. Evidentemente, cuando hay correcciones como las actuales, el mercado no filtra por empresas, ni “management”, ni factores racionales… se mueve por sentimiento.

Es por ello que muchos gestores e inversores han tenido que ajustar pesos y fondos en sus carteras. Pero si nos hemos preparado y tenemos los deberes hechos, sabemos qué tenemos la cartera, y qué queremos. Aunque el mercado baje a plomo en algunos sectores, sabemos que son empresas que en el futuro seguirán estando liderando su mercado. Son empresas que actualmente ganan dinero, tienen barreras de entrada, tienen capacidad de fijación de precios, y que podríamos resumir como negocios de calidad.

El hecho de tener los deberes bien hechos y al día, nos permite tener una mayor tranquilidad sobre nuestra cartera y la seguridad de poder incrementar posiciones ante bajadas drásticas de los mercados financieros, ya que es en estos entornos de volatilidad dónde aparecen las mayores oportunidades.

¡Bienvenidos a la vuelta al cole!

Fecha
1 septiembre 2022

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