Fecha
19 marzo 2026

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Visión de mercados febrero 2026

¿Cuál es el posicionamiento de Ginvest en el entorno actual de mercado?

Este mes de enero ha sido una continuación del año pasado; con las bolsas subiendo y el oro disparado.

Unos datos macroeconómicos resilientes en cuanto a crecimiento económico, en EEUU y Alemania, acompañados de una inflación moderada animaron a los mercados. El inicio de la temporada de resultados también resultó positivo: en EEUU los beneficios obtenidos por las compañías que ya publicaron, se situaron un 9% por encima de estimaciones.

Las tensiones geopolíticas como la amenaza de imponer aranceles por parte de Trump a determinados países europeos opuestos a sus planes en Groenlandia o la operación para deponer a Maduro en Venezuela fueron desescalando conforme avanzaba el mes y no interfirieron en el apetito inversor a la búsqueda de un mayor riesgo una vez confirmada la buena salud de la economía global.

Reacción mercados financieros:

Con ello la renta variable global (MSCI ACWI) en moneda local subió un 2,92% destacando la renta variable emergente (MSCI Emerging Markets) que se revalorizó un 5,30% gracias a sus sectores más cíclicos. Fue la mejor rentabilidad mensual obtenida por este índice desde noviembre 2022. Resaltó Corea del Sur con una rentabilidad del 17,20% o Brasil del 12,04% en el mes.

La tendencia vista el año pasado de diversificación hacia otras regiones geográficas y hacia otros sectores fuera de las grandes compañías del sector tecnológico americano continuó este mes de enero.

Europa subió un 3,13%, Japón un 2,87% mientras que el S&P500 americano subió un 1,37% siendo el Nasdaq el índice con un peor comportamiento, un 0,95%. Resaltar las pequeñas compañías americanas que brillaron con un buen inicio de año subiendo un 5,31%.

Esta búsqueda de mayor riesgo por parte del inversor, así como las preocupaciones sobre el elevado gasto público o la independencia del banco central americano penalizaron a la renta fija: el índice de Renta Fija agregado global quedó plano.

En EEUU, la buena salud de la economía redujo las posibilidades de próximas bajadas de tipos de interés por lo que la parte corta de la curva repuntó mientras que la parte larga se vio más afectada por preocupaciones en torno a una inflación más persistente.

Destacar el caso de Japón, donde el anuncio a principios de mes de elecciones en el país por parte de la primera ministra para intentar gobernar con mayoría absoluta y así poder implementar su enorme programa de estímulos masivos a la economía causó preocupación.  Provocó ventas masivas de bonos japoneses a largo plazo, impulsando al alza los rendimientos de éstos. Por ejemplo, el bono a 40 años japonés rozó casi el 4%, nivel no visto en mucho tiempo, surgiendo el fantasma de una posible repatriación de dinero actualmente invertido en bonos americanos. Para tranquilizar a los inversores, el Banco de Japón y la Fed se apresuraron a anunciar que podrían “tomar medidas” interviniendo el mercado.

Las commodities también tuvieron un buen inicio de año tanto gracias a los conflictos geopolíticos, las necesidades ingentes para el sector renovable y tecnológico, como por un invierno más frío de lo habitual a ambos lados del Atlántico.

El oro se benefició de nuevas compras por parte del Banco de China y de la mayor incertidumbre reinante con un comportamiento estelar subiendo un 13,31% en el mes.

En este entorno el dólar se depreció ligeramente, un 0,89% después de las declaraciones de Donald Trump conforme “prefería un dólar débil”.

En general lo que estamos viendo es un mercado de renta variable movido por un sentimiento positivo y unos resultados empresariales que acompañan. La volatilidad tanto en renta fija como en renta variable se mantiene en niveles bajos.

Renta Variable

En renta variable el momentum continúa basado en unos resultados empresariales batiendo expectativas liderados por la IA pero ampliando a otros sectores. El ciclo de crecimiento continúa, aunque la composición es diferente: el crecimiento no se apoya tanto en el consumo como en una expansión del capital productivo, impulsada por tecnología, infraestructura y energía.  La inversión transforma el tejido productivo y redistribuye, ampliando los beneficiarios a otros sectores.

El riesgo en renta variable americana está en el capex previsto que los hiperescaladores buscan invertir. Son generadores de caja, pero consumen mucha liquidez por lo que ahora necesitan de financiación para poder continuar expandiéndose absorbiendo toda la liquidez disponible con un inversor favorable, hasta ahora, a proporcionársela.

Gracias al “riesgo Trump”, la diversificación está funcionando beneficiando mayormente a los países emergentes. Estos aportan mayor estabilidad, mercados domésticos dinámicos, políticas pro crecimiento y incremento de la clase media. En cambio, para las economías desarrolladas el margen de error es limitado, no solo por unas valoraciones exigentes en el terreno microeconómico sino por una macroeconomía que deja poca capacidad de reacción con unos tipos de interés ya bajos y un alto volumen de deuda.

Es por ello que noticias como las nuevas alianzas firmadas por Europa con India y el Mercosur (en standby) son positivas al crear un enorme mercado con menos trabas comerciales que impulsarán el crecimiento. Además, las palabras pronunciadas por el primer ministro de Canadá, Mark Carney en Davos, anunciarían más medidas en este sentido: “las potencias medias deben actuar juntas. Si no estás en la mesa, estás en el menú “.

Renta Fija

En renta fija y divisa es donde, realmente, el mercado ha empezado a descontar en precio el “riesgo Trump” con el deterioro de los anclajes institucionales. Aunque ahora la independencia de la Reserva Federal ya no se discute, el mercado de deuda americano (que está en un 30% en manos de inversores fuera de EEUU), sí podría convertirse en un campo de batalla geopolítico con algunos actores que ya han recolocado sus inversiones hacia otras monedas/regiones.

El aumento estructural del déficit fiscal junto con los riesgos geopolíticos ha elevado la prima exigida en los tramos largos de la curva estadounidense. El inversor ve que no está siendo recompensado por asumir duraciones largas demandando un mayor cupón para este mayor riesgo. Con ello la deuda soberana americana empieza a ser desplazada como activo refugio y cobertura frente a caídas en renta variable.

El oro lo ha sustituido como el activo de reserva más utilizado en el mundo. Ambos mercados tienen un tamaño comparable (25 y 30 billones de dólares) y otro dato: el oro ha vuelto a superar a la deuda estadounidense en las reservas mundiales desde mediados 2025.

La agresiva política comercial de la Administración Trump ha acrecentado la propensión de los bancos centrales y los inversores a abandonar el dólar como activo refugio preferente. La pérdida de confianza en EEUU como socio de referencia ha quedado reflejada en su divisa.

Posicionamiento

En este entorno la gestión del riesgo deviene esencial aprovechando los beneficios que ofrecen las carteras multiactivo al tener un universo más amplio de inversión para adoptar la mejor estrategia en cada momento, pero sin comprometer el horizonte temporal pactado con el inversor gracias a una buena disciplina en cuanto a porcentajes de inversión.

Renta Fija

En renta fija sobreponderamos el corto plazo ante la volatilidad del largo. La oportunidad está en el carry: aprovechar el pronunciamiento de la curva en los tramos cortos hasta vencimiento dando una rentabilidad algo más elevada que el cupón. Preferimos el crédito de buena calidad a la deuda soberana al ofrecer una rentabilidad adicional. Aunque, algunas quiebras en EEUU y en determinados activos del mercado privado nos llevan a adoptar un perfil más cauteloso y centrado en la selección dentro de este universo.

Renta Variable

En renta variable la diversificación en este contexto aporta. Se aprovechan distintas temáticas como Brasil como principal potencia en recursos minerales de América Latina o China e India por sus políticas de apoyo a la economía y consumo interno. Por otro lado, también se buscan temáticas más tácticas y penalizadas donde sí vemos valor como salud o ciberseguridad.

La imprevisibilidad e incertidumbre en cuanto a políticas arancelarias, deuda, conflictos geopolíticos, etc. generan volatilidad, pero al igual que en la planificación no hemos de perder de vista el horizonte temporal sobre el que fue construida la cartera, en los mercados no hemos de olvidar que la generación de beneficios por parte de las empresas es lo que genera el crecimiento en el largo plazo.

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Fecha
19 marzo 2026

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